Charente Marítimo: alojamientos con carácter y guía de la cultura local

Elegir destino para las vacaciones rara vez es fácil, sobre todo cuando no se quiere renunciar ni a la costa, ni a la cultura, ni a la buena mesa. Para quien no está dispuesto a elegir, Charente Marítimo puede ser la respuesta, porque reúne las tres cosas. En el suroeste de Francia, es una tierra rica en historia y en cocina que ha conservado su carácter rural, moldeado por una costa salvaje y paisajes muy variados. Junto a las ciudades históricas, los viñedos y los pueblos de pescadores, tiene 250 km de costa atlántica, con playas anchas e islas tan bonitas como Ré y Oléron.

Con tanta variedad, hay mucho donde elegir. En esta guía te ayudamos a encontrar los mejores lugares para alojarse en Charente Marítimo y a conocer zonas que quedan fuera de los circuitos más turísticos.

En esta página:

  • ¿Por qué ir a Charente Marítimo? Cinco razones
  • Dónde alojarse en Charente Marítimo: nuestras ciudades, pueblos y paisajes favoritos
  • Qué ver y hacer en Charente Marítimo
  • Consejos para viajar a Charente Marítimo

¿Por qué ir a Charente Marítimo?

Razones para ir no faltan. Estas son nuestras cinco principales:

La costa atlántica

Charente Marítimo se extiende a lo largo del Atlántico, con muchos puertos y playas preciosas. Algunas son playas urbanas muy conocidas, como las de La Rochelle o Royan, pero también hay muchas playas protegidas y bien conservadas, escondidas detrás de los bosques y las dunas.

Una costa más tranquila

Las costas francesas son destinos de verano muy solicitados, y con sus playas, su sol y algunos de los mejores alojamientos de costa del país, se entiende por qué. Frente a la Costa Azul, preciosa pero muy turística, Charente Marítimo es mucho más tranquilo, sin que eso le reste ningún atractivo.

Historia y ciudades antiguas

Por su posición estratégica junto al Atlántico y el río Charente, y por las civilizaciones que dejaron aquí su huella, Charente Marítimo tiene una larga historia que se remonta a la época romana. Esa herencia se ve por toda la zona, en los edificios antiguos, las iglesias y los castillos que aparecen por el camino. Incluso en los tramos más apartados de la costa el pasado sigue a la vista, con viejos búnkeres que asoman entre dunas que se desplazan lentamente.

Las islas

Charente Marítimo tiene además cuatro islas, bien comunicadas con el continente. Son perfectas para quien quiere un ambiente más relajado, caminar y pedalear durante horas, encontrar pueblos auténticos y tener siempre el mar cerca. Las dos más grandes, Ré y Oléron, dan para muchos días y están unidas al continente por puentes. Para algo más apartado y tranquilo, las islas de Aix y Madame, pequeñas y sin coches, son la alternativa, y se llega a ellas en barco.

Marisco y vino

Charente Marítimo es tierra de buen comer, perfecta para una escapada gourmet. Por toda la zona, y sobre todo en los paseos marítimos de las ciudades y pueblos de costa, hay innumerables restaurantes de marisco. Lo más popular son las ostras y los mejillones, que a menudo se crían aquí mismo y se preparan al estilo tradicional de la Charente.

Esta parte de Francia es conocida también por el coñac y el «pineau» (un vino de licor elaborado con mosto de uva y coñac). Recorriendo la zona se pasa junto a muchos productores, y recomendamos parar a conocerlos: suelen abrir sus puertas con gusto para dar a probar lo que hacen y contar cómo lo hacen.

Dónde alojarse en Charente Marítimo: nuestras ciudades, pueblos y paisajes favoritos

Charente Marítimo reúne ciudades, pueblos de costa y aldeas rurales muy distintos entre sí, y todos merecen una visita o una estancia más larga. Estos son algunos de nuestros lugares favoritos para alojarse:

La Rochelle

La Rochelle, la ciudad más grande y capital de Charente Marítimo, guarda más de una sorpresa. Es conocida por su puerto antiguo y por una historia de mil años. En el centro abundan las calles y pasajes antiguos bajo soportales del siglo XVII, con tiendas pequeñas, restaurantes y alojamientos en edificios históricos. El Puerto Viejo (Vieux Port), con las dos torres que protegían su entrada, es el símbolo de la ciudad.

Quien viaja para comer bien tampoco sale defraudado. Las terrazas junto al puerto sirven pescado local y otros platos, y Les Halles de La Rochelle, el mercado cubierto del siglo XIX, es famoso por su marisco fresco, sobre todo por las ostras.

¿Dónde alojarse?

Entre las calles históricas del centro y en torno al Puerto Viejo se concentran pequeños hoteles boutique y casas de huéspedes, algunos de nuestros alojamientos con encanto en Charente Marítimo. Por su situación céntrica, son la mejor manera de vivir el ambiente de la ciudad con todo a pocos minutos a pie.

Royan y su entorno

La ciudad de Royan, con la costa y los pueblos que la rodean en la desembocadura del Gironda, es un destino perfecto para familias y para quien le gusta estar activo. La zona es muy tranquila, muy adecuada para lo que suele llamarse turismo lento. Con más de 250 km de rutas a pie y en bicicleta entre los bosques de la costa, atrae tanto a los amantes del aire libre como a las familias que buscan la calma de la naturaleza. Por el camino aparecen pueblos de costa preciosos como La Palmyre, Saint-Palais-sur-Mer, Saint-Georges-de-Didonne y Ronce-les-Bains. Cada uno tiene su carácter, pero todos comparten buena cocina y vistas que se pierden en el océano.

Las playas de Royan se extienden varios kilómetros a ambos lados de la ciudad. Las urbanas, de aguas más tranquilas, son perfectas para familias con niños. Las más espectaculares y vírgenes, con las grandes olas de la Côte Sauvage, quedan algo más lejos. Y además de la costa, la situación central de Royan permite conocer los pueblos y la cultura del interior, así como sus viñedos.

¿Dónde alojarse?

La zona de Royan es un buen lugar para una escapada de costa. A lo largo del litoral, sobre todo cerca de los pueblos, están muchos de nuestros hoteles de playa y casas en la costa en Charente Marítimo, algunos con spa. Quien prefiera una casa con cocina tiene también aquí una selección de villas modernas.

Saintes

Saintes es el gran centro del patrimonio romano de la zona. La ciudad acumula más de 2000 años de historia, con casas de piedra y numerosos monumentos. En época romana fue un lugar importante, porque aquí se cruzaba el río Charente, y todavía hoy quedan restos como el arco de Germánico, el anfiteatro y las termas. Una ruta señalizada lleva del centro al anfiteatro cruzando una colina con muy buenas vistas sobre la ciudad, donde a menudo se celebran actos.

Además de su pasado romano, Saintes conserva una notable herencia cristiana, con edificios religiosos como la Abbaye aux Dames y la catedral de Saint-Pierre.

¿Dónde alojarse?

Frente a la costa, Saintes es un lugar más tranquilo y con más historia para alojarse. En los alrededores hay más alojamientos rurales, en antiguas fincas vinícolas o casas históricas, como los «gîtes» (casas rurales tradicionales francesas, con cocina) y casitas de campo.

Las islas de Ré y Oléron

Como decíamos, las islas de Charente Marítimo son lugares tranquilos para caminar, pedalear, conocer pueblos auténticos y bajar a la playa sin complicaciones. Ré, con largos carriles bici y pueblos elegantes, está muy cerca de La Rochelle. La mejor manera de recorrer sus lugares históricos, como las fortificaciones declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO o el faro de las Baleines, es en bicicleta.

Oléron es más grande, más agreste y está menos transformada. En la costa este están los puertos pesqueros más auténticos, mientras que la oeste es conocida por sus playas de surf. El este tiene además fortificaciones históricas, playas anchas y aguas tranquilas. En el extremo sur hay pinares, entre los que se esconden a menudo hoteles dedicados al bienestar.

¿Dónde alojarse?

Las dos islas merecen una excursión de un día, pero si te gusta la vida de isla tranquila y sencilla, vale la

pena quedarse más. Ré es conocida por sus alojamientos más lujosos, en los pueblos o frente a la playa, desde villas modernas con cocina hasta gîtes tradicionales y hoteles de lujo.

En Oléron los alojamientos miran más al aire libre y a la naturaleza, lo que la convierte en uno de los destinos más familiares de Charente Marítimo. En la costa oeste predominan las casas de huéspedes auténticas y los hoteles contemporáneos. Para quien busca más intimidad en esta isla rural, hay también opciones con cocina, como villas junto al mar. En el este abundan los campings, aunque también hay casitas rurales. Y en el sur, entre los pinos, los hoteles suelen centrarse en el bienestar: un buen lugar para descansar de verdad.

Rochefort

Rochefort, un poco al sur de La Rochelle, es conocida por su arte y su historia marítima. Aquí está el Arsenal de la Marine, donde antiguamente se diseñaban, construían y reparaban barcos de guerra, hoy convertido en museo marítimo. También está la Corderie Royale, un edificio de 373 metros de largo dedicado a fabricar los cabos de los barcos, que sigue siendo la cordelería más larga del mundo. Sus museos y edificios históricos cuentan todo el pasado marítimo y comercial de la ciudad.

¿Dónde alojarse?

Rochefort es una buena base para conocer el patrimonio marítimo de la ciudad. Los hoteles con estilo y los B&B suelen ocupar edificios históricos en el centro o en el barrio del Arsenal, cómodos y con ambiente marinero.

Qué ver y hacer en Charente Marítimo

Charente Marítimo será una zona tranquila, pero actividades no le faltan. Desde cualquiera de nuestros hoteles y casas en Charente Marítimo hay planes de sobra, tanto para quien busca calma como para las familias con niños llenos de energía. Estas son algunas de nuestras actividades favoritas:

Visitar a un productor de vino

Recorriendo Charente Marítimo verás muchos productores de vino, y te recomendamos parar a conocerlos. Poca gente lo sabe, pero suelen recibir con gusto a los visitantes para darles a probar sus vinos y contarles cómo trabajan. Es la ocasión perfecta para llevarse vino de la tierra y apoyar a la gente del lugar.

Bicicleta

Charente Marítimo tiene muchos carriles bici, sobre todo en las islas. Unos siguen la costa y otros cruzan bosques y el interior, y la mayoría sirven también para caminar. Por el camino suele haber mesas de pícnic, parques y puestos de comida sobre ruedas, perfectos para hacer una pausa.

Alquilar una bicicleta es fácil: casi todos los pueblos tienen algún sitio donde hacerlo, y algunos de nuestros hoteles y alojamientos junto a la playa prestan bicicletas a sus huéspedes.

El Marais Poitevin, la Venecia verde

El Marais Poitevin es un espacio natural protegido que ocupa en parte el norte de Charente Marítimo. Se le llama a menudo la Venecia verde de Francia, y se entiende en cuanto se ven los canales que

atraviesan campos de cultivo, praderas y bosques. Sus aves, peces y mariposas se pueden descubrir en bicicleta, a pie o en barca.

Surf y vela

Con una costa tan larga no es de extrañar, pero Charente Marítimo es un lugar estupendo para los deportes acuáticos. En las aguas tranquilas se puede navegar a vela, hacer pádel surf y salir en kayak de mar. En los tramos más salvajes, como la Côte Sauvage, hay olas grandes y zonas sorprendentemente buenas para surf y kitesurf, perfectas si buscas unas vacaciones de surf en alguno de nuestros hoteles surf y kitesurf en Charente Marítimo.

Mercados

Para recuerdos, productos frescos y artesanía, los mercados locales son la mejor opción. Todos los pueblos tienen el suyo al menos una vez por semana. Estos son cinco de los mejores:

  • Mercado de Châtelaillon-Plage Días: todas las mañanas
  • Mercado de Marans Días: martes y sábado por la mañana
  • Mercado de Saintes Días: todas las mañanas
  • Mercado de Mornac-sur-Seudre Días: jueves y domingo por la mañana
  • Mercado de La Palmyre Días: lunes por la mañana; miércoles, por la mañana y por la noche

Visitas históricas

Además del anfiteatro de Saintes, las torres del puerto de La Rochelle y los museos marítimos de Rochefort, Charente Marítimo tiene otros lugares históricos que merecen la visita. Dos de ellos son Fort Boyard y el Château Fort de la Fée Mélusine:

Fort Boyard
Es una de las imágenes más emblemáticas de la zona: un fuerte en pleno océano. Se proyectó para controlar el paso entre la isla de Aix y la de Oléron, pero nunca llegó a terminarse del todo y acabó abandonado. Con el tiempo sirvió de prisión militar y, más tarde, de escenario del famoso programa de televisión «Fort Boyard». Hoy no se puede entrar, pero desde los puertos de La Rochelle y Fouras salen barcos que permiten verlo de cerca desde el agua.

Château Fort de la Fée Mélusine
Este castillo, con su fortaleza de mil años y su parque temático, es una excursión perfecta para familias con niños: tiene más de cuarenta juegos, recorridos y enigmas para pequeños y mayores repartidos por sus 15 hectáreas.

Zoo y acuario

En Charente Marítimo hay varios sitios para ver animales exóticos. En La Palmyre hay un zoo muy grande, con distintos espectáculos, perfecto para pasar el día en familia. Allí se puede dar de comer palomitas a casi todos los animales, una ocasión única de verlos de cerca.

Consejo: Ve por la mañana para evitar las colas y el calor, porque la temperatura sube bastante deprisa.

En el Puerto Viejo de La Rochelle hay además un acuario impresionante, uno de los mayores acuarios privados de Europa, que recibe a muchísimos visitantes. Es un buen plan para todas las edades en los días de lluvia.

Festivales

Charente Marítimo es conocido por su cultura y su historia, pero también es una de las zonas más festivas de Francia. A lo largo del año hay todo tipo de fiestas y festivales. En la mayoría de los pueblos pequeños se organizan conciertos al aire libre los fines de semana por la noche, y hay también algunos grandes festivales de música.

Uno de los más conocidos es el de las Francofolies de La Rochelle. Se celebra en el Puerto Viejo y en verano convierte la ciudad histórica en un gran escenario musical. Su objetivo es dar a conocer y celebrar la vitalidad de la música y la cultura francesas, tanto de artistas jóvenes y emergentes como de otros ya consagrados.

Otra cita muy conocida es el festival Voiles de Nuit, en Royan: un espectáculo a lo largo de la costa con luces, barcos iluminados, fuegos artificiales y música. Se celebra en agosto, es gratuito y lo disfrutan por igual niños y mayores.

Consejos para viajar a Charente Marítimo

Cómo llegar

La forma más sencilla de llegar a Charente Marítimo es en coche, que además da más libertad para recorrer ciudades y pueblos algo alejados entre sí. Desde París, el tren de alta velocidad llega a La Rochelle en menos de tres horas. También se puede volar al aeropuerto de Burdeos, al sur de Charente Marítimo, y desde allí alquilar un coche o seguir en tren.

Llevar bicicleta

Con tantos carriles bici, moverse en bicicleta es muy práctico, y además divertido. Permite disfrutar de la naturaleza y llegar a sitios a los que no se llega en coche. Quien no pueda traer la suya tiene muchos sitios donde alquilarla.

Cuándo ir

Si buscas calor, julio y agosto son los meses más seguros: la temperatura media suele superar los 21 °C, perfecta para la playa y el baño. Son también los meses de más afluencia. Para recorrer la zona con menos gente, finales de mayo, junio y septiembre siguen siendo buenas épocas, con buen tiempo en general.