El norte de los Países Bajos: dónde alojarse y qué hacer
El norte de los Países Bajos siempre ha tenido que aprender a convivir con la amenaza constante del agua. Buena parte de sus tierras está por debajo del nivel del mar, y sus pueblos y paisajes dependen de un avanzado sistema de diques y pólderes para no inundarse. Llegar aquí es entrar en una parte del país que el turismo apenas ha descubierto, donde la cultura local se conserva y la gente tiene fama de sencilla y con los pies en la tierra. El norte lo forman las provincias de Frisia, Drente y Groninga, y linda con el mar de Frisia (Waddenzee), Patrimonio Mundial de la UNESCO.
¿Por qué ir al norte de los Países Bajos?
- Pasear por calles de canales emblemáticas sin turismo de masas.
- Recorrer las ciudades en bicicleta o a pie por sus calles sin coches.
- Conocer la región a través de sus tradiciones.
- Navegar por sus ríos.
- Explorar las islas del mar de Frisia.
Dónde alojarse en el norte de los Países Bajos
Groninga y Leeuwarden: para la cultura urbana
Groninga, la mayor ciudad universitaria del norte, es la base con más vida de la región. Es una ciudad compacta, llena de tiendas y de terrazas de cafés entre canales, que conviene a quien quiere restaurantes, museos y vida nocturna a pie, con el campo tranquilo de la provincia y la costa del mar de Frisia a poca distancia. Leeuwarden es una alternativa más sosegada e histórica, con un centro dibujado por los canales. Las dos funcionan bien para parejas, fines de semana culturales y viajeros que recorren los Países Bajos en tren, en coche o en bicicleta.
Suroeste de Frisia: para lagos y pueblos junto al agua
El suroeste de Frisia es perfecto para una estancia pausada cerca del agua. Frisia es una de las provincias neerlandesas con una identidad regional más fuerte: tiene su tradición de patinaje sobre hielo, sus deportes propios e incluso su propia lengua. En torno a los centros históricos de Sneek, Heeg, Sloten, Lemmer y Hindeloopen, los alojamientos suelen estar junto a canales y lagos o en las calles acogedoras del centro, y son la mejor manera de conocer la cultura frisona. La zona se presta a navegar, a las vacaciones en bicicleta, a las estancias familiares de verano y a quien prefiere los pueblos a las ciudades. Además, desde aquí es fácil llegar a varias de las islas del mar de Frisia, que también pertenecen a la provincia.
Interior de Frisia y Groninga: para estancias rurales
El interior de Frisia y la parte rural de Groninga convienen a quien busca espacio más que grandes atractivos, con la sensación de estar lejos de los circuitos turísticos de siempre. Los alojamientos están entre campos, diques y largas carreteras rectas, en un ambiente rural de verdad: amaneceres sobre los campos, tiendas de granja al borde del camino y pequeños museos.
Drente: para bosques, brezales e historia
Drente es la mejor base para una estancia centrada en la naturaleza. Casi todo el mundo viene a descansar, lo que no quiere decir aburrirse. Es uno de los mejores lugares de los Países Bajos para quien busca paisajes serenos, con un aire muy de la tierra, y ganas de adentrarse en la historia: extensos brezales, bosques con carriles bici y dólmenes antiquísimos. En torno a Assen, Dwingeloo, Borger, Emmen y la zona del Drentsche Aa hay alojamientos en plena naturaleza a poca distancia de los pueblos.
Tipos de alojamiento en el norte de los Países Bajos
En el norte de los Países Bajos, los alojamientos suelen parecerse al paisaje: amplios, con historia, prácticos y con mucho ambiente. En Frisia, Groninga y Drente, los mejores rara vez son ostentosos. Lo que tienen es arraigo: un antiguo almacén junto a un canal, una granja frente a campos abiertos, una cabaña en el bosque al borde del brezal o una casa de huéspedes sencilla.
Hoteles urbanos y de diseño. Abundan sobre todo en Groninga y Leeuwarden, entre fachadas históricas, ambiente universitario y cultura contemporánea. En Groninga hay desde hoteles urbanos refinados hasta alojamientos más insólitos en almacenes reconvertidos, barcos y espacios dedicados al arte: una buena base para un fin de semana de museos, cafés y vida urbana a la manera del norte.
Granjas y casas rurales. Son de las opciones más tradicionales de la región y resultan especialmente atractivas en Frisia y Groninga, dos provincias de tierras llanas y horizontes amplios. Alojarse en una granja o una casa rural es una manera más tranquila de conocer el norte: amaneceres, caminos entre campos y comida de la propia granja.
Cabañas y alojamientos en la naturaleza. Encajan especialmente en Drente, la más boscosa de las provincias del norte y la que parece más antigua, conocida por sus brezales, bosques y dólmenes prehistóricos. Una cabaña es el sitio perfecto al que volver después de caminar o pedalear entre bosques y páramos. Los alojamientos sostenibles, pensados para acercar a los huéspedes al paisaje, son cada vez más frecuentes en los Países Bajos, y Drente es uno de los mejores lugares para encontrarlos.
Hoteles y casas de huéspedes junto al agua. Van especialmente bien con Frisia, con sus lagos, canales y antiguas villas comerciales. En lugares como Sneek, Harlingen, Hindeloopen y Leeuwarden, los alojamientos suelen estar junto al agua, con la bicicleta y la vela siempre a mano.
Qué ver en el norte de los Países Bajos
Groninga:
La mayor ciudad del norte es una ciudad universitaria llena de vida y con mucha historia. Merece la pena recorrer los canales con sus típicas casas de comerciantes, subir a la Martinitoren (la torre Martini) y visitar el Groninger Museum, conocido por su arte moderno.
Islas del mar de Frisia:
Un ferri lleva a Vlieland y Schiermonnikoog, islas sin coches con playas y dunas inmensas. Terschelling y Ameland son las más grandes.
Ciudades históricas de Frisia:
Las Elfsteden (las Once Ciudades) de Frisia se recorren con calma. Dokkum y Leeuwarden son especialmente recomendables por sus canales y su arquitectura histórica.
Actividades en el norte de los Países Bajos
Caminar por el fondo del mar:
Con la marea baja y siempre con guía, se cruza a pie el mar de Frisia hasta las islas. Es un reto deportivo y, a la vez, una buena manera de aprender cómo funciona este mar.
Barco y vela:
Navegar por las aguas de Frisia o alquilar un barco para recorrer los muchos canales y lagos del norte.
Senderismo y bicicleta:
Recorrer a pie o en bicicleta los espacios naturales.
Los dólmenes:
La carretera N34, conocida como la ruta de los «hunebedden» (dólmenes), atraviesa Drente pasando junto a 47 de los 52 dólmenes de la provincia. Merece la pena parar en Borger, la «capital de los hunebedden» del Geoparque Mundial de la UNESCO, para visitar el Hunebedcentrum y conocer mejor la historia geológica de Drente.
Información práctica
Clima y mejor época para ir
La mejor época para visitar los Países Bajos son los meses de verano, cuando menos llueve. La primavera, con muchos campos cubiertos de flores, es también una estación especial para venir.
Cómo llegar
El único aeropuerto de la región es el de Groningen Airport Eelde, con pocos vuelos internacionales. Lo más práctico es volar a una ciudad grande como Ámsterdam y seguir hacia el norte en tren o en coche (como mucho, unas tres horas). La región también está muy bien comunicada con el noroeste de Alemania (Bremen, Hamburgo, Düsseldorf).
Cómo moverse
El coche es muy cómodo para moverse por el norte de los Países Bajos, pero si no vas a alejarte mucho, la bicicleta basta y sobra: hay carriles bici por todas partes, tanto en las calles como en los parques naturales.
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