República Checa, magia centroeuropea

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La República Checa, a pesar de ser un país relativamente reciente, posee una gran historia que va mucho más allá de su evidente encanto arquitectónico y cultural. Ubicado en el centro de Europa, con 10 millones de habitantes, es uno de los destinos turísticos más importantes del continente.

Este país puede presumir de tener una de las capitales más bellas de Europa. Praga es, sin lugar a dudas, uno de los enclaves más interesantes y espectaculares del mundo. 

La República Checa es conocida por ser el lugar de descanso por excelencia de reyes, emperadores, compositores y célebres poetas y, actualmente, sigue gozando de dicha fama. Si buscas una vacaciones relajantes, los balnearios de Moravia y Bohemia son perfectos para ti.

La historia y la sofisticación de sus grandes ciudades contrasta con la naturaleza salvaje de sus selvas y formaciones rocosas. La región checa tiene un amplio abanico de oferta cultural y turística, capaz de satisfacer a los viajeros más exigentes.

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Dónde ir en República Checa

La espectacularidad de las ciudades checas es indiscutible. Su capital, Praga, posee una gran riqueza arquitectónica y en sus calles se respira un ambiente de sofisticación y magia, que hará de tus vacaciones, un viaje inolvidable. El Castillo de Praga, es uno de los grandes atractivos de la ciudad y el más grande del mundo. Construído en el siglo IX, fue la residencia de los reyes de Bohemia. Además, en Praga podemos encontrar otros edificios de singular arquitectura como la Casa Danzante o el Osario de Sedlec. La capital checa, con una fuerte herencia hebrea, alberga entre sus calles el barrio judío, de destino obligado para todo aquel que visite la ciudad. Los puentes son otro de los grandes puntos de interés de Praga, de los que destaca el Puente de Carlos. No podemos olvidarnos de su plaza más conocida, La Plaza de la Ciudad Vieja o Staromestské námestí, donde se encuentra el reloj astronómico, uno de los iconos de la ciudad.


Karlovy Vary promete un turismo activo y lleno de eventos interesantes. Esta ciudad es la sede de una gran variedad de instituciones culturales y cuenta con numerosos monumentos históricos que harán cualquier viaje memorable. La antigua ciudad checa de Brno es la cuna de la tradición y costumbres vinícolas del país. Repleta de historia y de importantes edificios con un gran encanto arquitectónico, esta región es conocida por traer suerte y por unir los corazones enamorados para siempre.

No obstante, el atractivo de este país no sólo reside en sus urbes. La República Checa goza de espectaculares lugares en la naturaleza como el Parque Nacional de la Suiza Checa, cerca de la ciudad rocosa de Adrspach o las grutas de Punkva. Adéntrate en la oscuridad y el misterio de la selva de Boudín o déjate sorprender por la reserva bioesférica de Dolní Moravia, un soplo de aire mediterráneo en el centro de Europa. Cualquier plan es posible en esta región llena de sitios por descubrir.


Gastronomía

La cocina checa recibe una influencia muy significativa de la alemana y la austriaca. Su clima frío invita a cocinar platos calientes, hechos de trigo, legumbres y patatas cultivados en la región. La carne es otro de los ingredientes fundamentales de la gastronomía de la República Checa, principalmente la de cerdo, la de pollo, la de conejo y las carnes de caza.

Entre las especialidades de la cocina checa están las salsas – elaboradas fundamentalmente con crema de leche, mantequilla y harina- y las albóndigas de harina, hechas con migas de pan, de patatas o rellenas con embutidos o frutas. 

Así mismo, las sopas también juegan un papel fundamental en la cocina checa y siempre están presentes en las casas y restaurantes durante los días más fríos, dispuestas a hacerte entrar en calor.

Por otra parte, la cerveza es otro de los grandes atractivos gastronómicos de la región. Desde la “Pilsner Urquell” hasta la “Budějovický Budvar”, todas ellas son deliciosas y perfectas para acompañar a los contundentes platos checos.